Counter
visited *loading* times
Un sobrecogimiento trepa desde mis entrañas como una enredadera, rápidamente me atrapa el corazón y lo aprieta hasta que aquí arriba brota una lágrima. Esa lágrima es tan densa que se arrastra muy despacio por mi mejilla sin afeitar, proviene de tal dolor que de cristalina se hace negra y frigidísima de tal manera nada más rebasar mi rostro se hace pétrea.
Un grito en el silencio es la despedida en el dolor. Maltrato mis rodillas a puñetazos en mi frustración, y sin embargo, no sirve de nada: tú te vas. Llegué hasta aquí tan sólo por ti, ¿debo irme ahora que ya no estás? Parece intrascendente, pero me está matando.
(...)